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Plaza San Martín: historia, monumentos y el cenotafio de Malvinas

28/10/2026

Plaza San Martín con la Torre Monumental al fondo

Cuando uno baja por la calle Florida y llega al final de la peatonal, el ruido de la ciudad se apaga de golpe: aparece una barranca verde, con ombúes y palmeras, y al fondo una torre de ladrillo que parece sacada de otra ciudad. Es la Plaza San Martín, el gran espacio verde de Retiro, un lugar para sentarse en el pasto, mirar pasar la gente y recorrer, casi sin darse cuenta, buena parte de la historia argentina. En esta nota te contamos cómo es la plaza, qué monumentos tiene, qué significa el cenotafio que recuerda a los caídos en Malvinas y cómo organizar la visita.

Plaza San Martín vista desde la calle Florida
Foto: Banfield, CC BY-SA 2.5 ar (Wikimedia Commons)
Índice
  1. De quinta colonial a plaza porteña
  2. Dos plazas en una
  3. El Libertador a caballo
  4. Un lugar de memoria: el cenotafio de Malvinas
  5. La torre del reloj y otras curiosidades
  6. Cómo organizar la visita
  7. Para cerrar

De quinta colonial a plaza porteña

Antes de ser plaza, el lugar tuvo otras vidas. Hacia 1608 una cruz grande sobre la barranca servía de referencia para marcar el límite norte de la ciudad, y a fines del siglo XVII el gobernador Agustín de Robles levantó una casa de descanso que después pasó a llamarse la Quinta de Riglos. En el siglo XVIII la propiedad fue ocupada por una compañía dedicada a la trata de esclavos y más tarde por un cuartel. Es una historia incómoda que conviene recordar: el Retiro fue, durante décadas, un punto de entrada del tráfico de personas.

El cambio de destino llegó en el siglo XIX, cuando se demolió una vieja plaza de toros y el terreno se transformó en un paseo público. La plaza se inauguró en 1862 y en 1942 fue declarada Lugar Histórico Nacional. El diseño actual, con sus senderos curvos, sus dos sectores bien diferenciados y su vegetación variada, se debe al paisajista Carlos León Thays, hijo del célebre Carlos Thays. Hay palmeras, tilos, sauces, pinos, magnolias, ceibos, araucarias y jacarandás que florecen en primavera.

Dos plazas en una

La Plaza San Martín tiene dos caras. Del lado de la barranca, la que baja hacia la avenida del Libertador, el césped se pliega en lomadas donde los porteños se tiran a leer o a tomar mate, con la Torre Monumental como telón. Del otro lado, el terreno es llano, más arbolado y más urbano, rodeado de edificios que dicen mucho del Buenos Aires de principios del siglo XX: el Palacio Paz, hoy sede del Círculo Militar, y el Edificio Kavanagh, esa torre art déco que se ve desde casi cualquier punto.

El límite lo marcan las calles Florida, San Martín, Esmeralda, Arenales y Maipú, y las avenidas Santa Fe y del Libertador. Por eso es tan fácil llegar desde el centro caminando por Florida, y por eso es una de las puertas de entrada más naturales a Retiro.

El Libertador a caballo

El monumento más importante es el que da nombre a la plaza: el General José de San Martín montado sobre su caballo, de bronce y sobre una base de granito pulido. Fue el primer monumento ecuestre de la Argentina, inaugurado en 1862 y obra del escultor francés Louis Joseph Daumas. Los grupos escultóricos que rodean el pedestal, en cambio, son posteriores: se inauguraron en 1910 y los realizó el alemán Gustav Eberlein. Representan cuatro hitos de la gesta sanmartiniana: el cruce de los Andes, la proclamación de la independencia del Perú, la batalla de Salta y la toma de Montevideo.

Monumento ecuestre al General San Martín en la plaza homónima
Foto: Bernard Gagnon, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)

Un lugar de memoria: el cenotafio de Malvinas

En el sector de la plaza que da al Libertador hay un monumento que merece una visita con otro ritmo. El cenotafio a los caídos en la guerra de Malvinas está formado por veinticinco placas de mármol negro donde están grabados los nombres de los 649 combatientes que murieron en 1982. No es un monumento imponente por tamaño sino por lo que contiene, y verlo suele ser una experiencia silenciosa: la gente se detiene a buscar un nombre, deja flores o una bandera, y no es raro encontrar a familiares o a excombatientes.

Si vas, conviene hacerlo con respeto y sin apuro. Es un lugar donde se celebran actos oficiales y ceremonias, especialmente cerca del 2 de abril, y en esas fechas puede haber ceremonias y cierres parciales. Más datos sobre fechas patrias en nuestra nota de feriados nacionales en Argentina.

Placas de mármol negro del monumento a los caídos en Malvinas
Foto: Eugenio Hansen, OFS, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)

La torre del reloj y otras curiosidades

Desde la barranca se ve la Torre Monumental, que queda del otro lado de la avenida, en la plaza vecina. Es la torre del Reloj de Retiro, un clásico de las postales, y se mira mejor desde acá, con el verde en primer plano.

La plaza también ha sido escenario de intervenciones artísticas. En 2011, la artista Marta Minujín instaló aquí una Torre de Babel efímera de 25 metros de altura, una espiral construida con 30.000 libros en distintos idiomas donados por embajadas y organizaciones de 52 países, cuando Buenos Aires fue Capital Mundial del Libro. Y en 2009 pasaron por acá los ositos de la muestra United Buddy Bears, pintados por artistas de 140 países. Son anécdotas que muestran que la plaza no es solo un museo a cielo abierto, sino un espacio vivo.

Cómo organizar la visita

La plaza es de acceso libre y se disfruta mejor de día, caminando sin un plan fijo. Una buena secuencia es entrar por Florida, bordear el monumento ecuestre, subir hasta la barranca y bajar por el cenotafio hacia el Libertador, para seguir luego por el barrio. En una hora y media se recorre con calma, y si querés sumar el entorno, vas a necesitar media tarde: el Edificio Kavanagh queda al lado, y a pocas cuadras están los museos de Retiro y la estación.

Si llegás en subte, la línea C tiene una estación en Retiro, y los colectivos que recorren Santa Fe y el Libertador paran a pocas cuadras. Tenemos una guía completa de transporte público en Buenos Aires y otra sobre el barrio de Retiro. Si estás armando un recorrido por espacios verdes, mirá también las plazas lindas de Buenos Aires.

Como en cualquier zona muy concurrida, conviene cuidar las pertenencias, sobre todo en las horas de mucho movimiento y en el tramo cercano a la estación. De noche, la plaza tiene menos gente y es preferible recorrerla de día.

Para cerrar

La Plaza San Martín no tiene una atracción única que la haga imperdible, y justamente por eso resulta tan atractiva: mezcla historia, arte, memoria y vida cotidiana en un mismo lugar. Es una parada ideal para quien camina por el centro y necesita un descanso con sentido, y una buena excusa para mirar con más atención una parte de la ciudad que suele ser solo de paso.

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